La
vida social de lo pueblos mesoamericanos estaba en sustentada en solidos
valores de solidaridad, educación y disciplina, comunidades profundamente
religiosas, con una clara jerarquización y una antigua tradición de trabajo comunitario.
-Los valores y la vida en sociedad.
La
principal fuente de energía de la sociedad mexica fue el trabajo humano, no
usaban animales de carga ni maquinas para la realización de obras productivas o
arquitectónicas, la cooperación de multitudes de personas era imprescindible.
Lo mismo era en la administración económica,
todo era obra colectiva, basada en el sistema de turnos. El bien de la
comunidad, sustentado en el trabajo comunitario, fue uno de los principales
valores de la sociedad mexica.
Los
mexicas fueron una sociedad estamental con ocupaciones y jerarquías bien
delimitadas. El estamento dominante era el “pipiltin”,
del que formaban parte el “tlatoani”, es
decir, rey o gobernante; los “tecuhtli”,
es decir, señores subordinados al “tlatoani”;
y los “pilli”, nobleza en general. El
estamento inferior recibía el nombre genérico de “machualtin” y lo constituía el común del pueblo: eran gobernados y tributarios
de la nobleza, y se agrupaban en el “calpullis”,
es decir, barrios.
No
existía la igualdad del hombre ante la ley; para un “pilli”, cometer un delito implicaba sanciones tan severas como la
muerte misma; para un “macehualli”
había más tolerancia: podía sufrir esclavitud temporal o era exhibido
públicamente. Despreciaban la pereza, la negligencia, la mentira, la falta de
respeto y la traición; castigaban el adulterio, el aborto y la violación.
La
embriaguez, solo era permitida en algunas festividades a los ancianos, quienes
eran respetados por su gran experiencia, de ahí que los gobernantes les
consultaran para decidir asuntos de importancia; en las ceremonias religiosas
los “calpulhuehuetque” o viejos del
barrio ocupaban un sitio privilegiado.
-La familia y la moral personal.
Al
cumplir veinte años de edad, los varones podían casarse; la mayor parte de
ellos lo hacían al poco tiempo con mujeres de 16 y 19 años. Una esposa se tomaba
por petición, función que cumplían algunas mujeres maduras conocidas como
casamenteras. La pareja se unía libremente y luego se formalizaba el
matrimonio.
El
hombre era el jefe de la familia, daba el sustento, conservaba la posesión de
la parcela asignada y pagaba el tributo. La familia estaba integrada por el
grupo que habitaba la casa; se les denominaba “celcatin”, “los de una casa”.
La
mujer pensaba a formar parte del “calpulli”
de su esposo. Cuando enviudaba con hijos, el hermano del difunto la tomaba como
esposa adicional. La esposa común tenia, como en la actualidad, muchas
ocupaciones: el cuidado de los hijos la cocina y el tejido, se hacia cargo de
los animales domésticos y ayudaba en la faenas agrícolas.
Por
lo general la familia indígena era monógama, el adulterio solo era castigado si
lo cometía la mujer. La poligamia estaba limitada a las clases altas: el
“tlatoani” y los “tecuhtli” poseían
varias concubinas a la vez.
-La educación de
niños y jóvenes.
La educación, como en el presente, desempeñaba el papel
de preparar a la niñez y a la juventud para los distintos oficios que requería
la sociedad: labradores, guerreros, sacerdotes y jefes. A las mujeres se les
enseñaba las tareas domesticas, sus futuras obligaciones como esposas.
Desde el nacimiento hasta
los quince años de edad, aproximadamente, la educación se impartía
esencialmente en el hogar: el varón a cargo del padre y la niña a cargo de la
madre.
A los 15 años los jóvenes entraban en la escuela, de la
que existían dos tipos: el “telpuchcalli”,
casa de los solteros, donde los hijos de la gente común de los barrios
aprendían las artes y los oficios así como el manejo de armas, también la
obediencia a las normas religiosas y a las tradiciones.
Al cumplir la edad de 20 años era común que los jóvenes se casaran y se
convirtieran en jefes de familia.
El otro tipo de escuela era llamado “calmecac”, casa de lagrimas, donde los hijos de los nobles se
instruían en los deberes sacerdotales, del gobierno y de la guerra’ en el “calmecac”, además, se promovía el
trabajo intelectual” ciencia, lectura y escritura, adivinación, poesía e
historia. Otra posibilidad para los jóvenes de ganar un lugar en la sociedad
estaba en el oficio artesanal y el comercio.
-Los libros de
consejos o “Huehuetlatolli”.
La sociedad mexica resolvió satisfactoriamente sus
necesidades prácticas: desarrollo los medios para producir sus alimentos y
acumulo conocimientos técnicos y científicos, pero también concedió gran
importancia a la educación y filosofía moral. El “tlamatini”, es decir, el sabio, tenia a su cargo la creación y
conservación de los códices donde, como ya se vio, se conservaba el saber
religioso, los registros calendáricos, los hechos históricos y los cantos;
también se han encontrado en los códices testimoniaos de la antigua palabra, es
decir, lo que hoy se conoce como “huehuatlatolli”.
En estos escritos se puede apreciar la visión
profundamente poética que el “tlamatini”
tenia acerca de su mundo, el ser humano y la vida. Allí también se encuentran
reflexiones sobre las virtudes que se pretendían fincar en cada hombre y cada
mujer.